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domingo, mayo 30, 2010

sábado, febrero 21, 2009

La verdad sobre el concierto de Obama

La mayoría de músicos relacionados al "mundo clásico", han oído hablar sobre el acalorado debate que creó la participación del cellista Yo-Yo Ma, el violinista Itzhak Perlman, el clarinetista Anthony McGill y la pianista Gabriela Montero durante el concierto en vivo que ofrecieran durante la toma de mando del nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

Estos destacados músicos realmente no tocaron en vivo, simplemente actuaron mientras una grabación previa hecha por ellos mismos fue arrojada al público - un sistema muy común en el mundo Pop (y si no, preguntémosle hoy en día a Madonna).

Pero el siguiente video muestra el audio de lo que realmente tocaron - un obra MUY moderna...y por "coincidencias", el vídeo dura 4'33 y no he parado de reírme - vale la pena subir el volumen y escuchar todo el contenido... ¿qué opinión les provoca?


domingo, noviembre 16, 2008

Luca Belcastro: concierto didáctico

Nota escrito por Haladhara Dasa, amigo de este blog, a propósito del concierto didáctico ofrecido por Luca Belcastro y el Ensamble Kuraia el pasado domingo 9 de noviembre dentro del marco del 6to Festival Internacional de Música Clásica Contemporánea en Lima.

El compositor y los intérpretes nos ofrecieron un concierto didáctico, así llamado porque las 2 obras interpretadas eran comentadas por el autor visitante después de ser oídas “virginalmente” una 1ra vez y, luego del esclarecedor comentario, repetidas una 2da. Resultó ser una experiencia interesante y valiosa. Es verdad que luego del comentario los oídos perciben de una manera más clara la misma (tal vez ya no la misma) música. El conjunto instrumental ofreció con mucha seguridad y musicalidad las obras, incluso en la repetición y durante los cortos ejemplos para mostrar las relaciones entre el texto que inspiró al compositor y sus imaginaciones sonoras.

El autor italiano explicó la estructura temporal de su estilo compositivo. Él usa, tomando de su compatriota Fibonacci, la famosa serie numérica 1- 1- 2- 3- 5- 8- 13- 21- 34- 55 . . .que lleva su nombre. Esta serie le permite ubicar los elementos melódicos o sonoros en sus composiciones en general. Aunque suene árida la idea de las matemáticas en la música recordemos que incluso los más neófitos para empezar a tocar dicen 1, 2, 3 y nadie los critica. Bromas aparte, la explicación que Luca hizo nos permitió recordar o conocer que la tal serie numérica es una descripción de muchas estructuras de la naturaleza: las hermosas espirales de las conchas de los moluscos y caracoles, las generaciones en una familia de conejos, -se olvidó de mencionar los brotecitos en los brócolis y las espirales en los hexágonos de las piñas-, las ramas de los árboles, etc. El joven autor nos recordó que la música está dividida en partes, que podrían ser iguales o desiguales. Así que si se puede dividir la música usando esta serie de Fibonacci que remeda algunas estructuras naturales pues la obvia conclusión es que la música remedará el comportamiento de la naturaleza en su aspecto de proporciones al menos. Un elemento adicional que colaboró con una fácil asimilación e identificación de la música presentada es que abundaba en sonidos fijos, arpegios repetidos, escalas consonantes octaviantes, pequeños cánones. No obstante, incluía sonidos muy complejos en su disonancia como los racimos de notas muy próximas entre sí –“clusters”- en el piano y los multifónicos en el clarinete, de gran efecto. Un uso constante de los armónicos en glissandi en las cuerdas (violín y violoncello) reforzaba esta sensación de consonancia general y así los sonidos disonantes enriquecían la paleta sonora maravillosamente. El ahora muy recurrente uso de soplar la flauta y el clarinete –y los instrumentos de viento en general- sin producir notas musicales sino el sonido del viento precisamente (o a medio camino muchas veces, un poco viento- un poco nota musical), de golpear el piano en su caja de resonancia con los dedos o nudillos, de golpear las cuerdas del violín y violoncello con el leño del arco, etc. proporcionaron la ya familar sonoridad de muchas obras contemporáneas a este par de composiciones. El autor de 44 años mostró los poemas que dieron nacimiento a las ideas musicales plasmadas en estas dos obras. Al extraer parte del texto- mostrado en pantalla- y el conjunto instrumental ejecutar los trozos correspondientes pudimos observar que el compositor realmente había sabido tender un puente entre las emociones del poema suscitadas en él con sus resultados musicales. De pelo largo, despeinado, con gafas, zapatillas de tela, delgado, comunicativo y sonriente, nuestro amigo compositor Lucabelcastro nos dejó una buena muestra del arte compositivo de nuestros días.

Haladhara Dasa.

Haladhara Dasa: Comentario sobre "Intermedio Alla Ciaccona", de Brian Ferneyhough

A continuación una apreciación crítica de ""Intermedio Alla Ciaccona", Obra de Brian Ferneyhough que fue tocada por Erik Carlson (integrante del Talea Ensemble) el pasado Lunes 10 en el marco del 6to Festival Internacional de Música Clásica Contemporánea en Lima. El comentario es escrito por Haladhara Dasa, amigo de nuestro blog.

El violinista del grupo, en la segunda pieza de la noche, nos hizo testigos de un raro y extraordinario acontecimiento en la escena musical local: una pieza de Brian Ferneyhough.

La expresividad lograda en el lenguaje contemporáneo de este autor inglés fue muy bien entregada por nuestro violinista, a quien le debemos agradecer su esfuerzo –gigantesco seguramente, como lo explicaré luego-. Hace unos días atrás, conversando con un pianista del conservatorio justamente me comentó lo monstruosas que son las manipulaciones rítmicas del compositor referido. "Quién va a leer esos ritmos tan complicados", se preguntaba mi amigo. A solas,, sobrevolando la historia musical, recordaba que los compositores de vez en cuando sacuden los principios establecidos por sus antecesores. Obviamente los conservatorios deben ponerse al día con esos avances en la teoría y la práctica musical sino quieren ser demasiado literales con el título que ostentan, "conserva-torios". Por eso Stockhausen decía que deberían transformarse en "laboratoriums". Nuestros estudiantes podrán entonces estar situados a nivel internacional en cuanto a los avances compositivos e interpretativos del día.

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La interesante obra escuchada esa noche, para alguien que sólo la conozca de oídas, dio la impresión de una fluidez completamente natural, de un solo que coloreaba un pensamiento musical con la personalidad típica de un violín. Virtuosística sin pecar de exhibicionismo, abundaba en todos los efectos conocidos –pizzicatti, armónicos, glissandi, diferentes golpes de arco, dobles cuerdas, escalas rapidísimas hacia el agudo, cambios abruptos de dinámica, etc-. Todo eso no era otra cosa que la gran tradición violinística. Sólo que el lenguaje era el de nuestro siglo aunque la expresión, intemporal. Es inútil del todo intentar traducir en palabras el lenguaje musical. El violinista extendió las 8 páginas A4 dela partitura para ir caminando de un extremo al otro – en 7 minutos y medio- de los tres atriles que empleó para sostener las páginas. Yo ya conocía la obra de memoria gracias a la grabación que tengo, pero la versión en vivo me emocionó en extremo.

Compuesta en 1986 y grabada por uno de los violinistas más excepcionales de estos tiempos, Irvine Arditti, en sus 7 minutos y medio esta obra como todas las del autor inglés puede asustar por las siguientes razones: su rítmica es –no hay mejor palabra- absolutamente endiablada. Dividir un momento de tiempo en dos partes iguales es una cosa; dividirlo en tres partes otra, dividirlo en 7 partes otra, y ya estamos siendo algo complicados para los músicos en general. Pero si de esas 7 divisiones las primeras 4 se subdividen en 5 y las 3 restantes se subdividen en 7, bueno, entonces ya estamos hablando de la técnica rítmica de Brian Ferneyhough. Como si eso fuera poco, las notas usadas dentro de esas divisiones rítmicas (que las hay literalmente a cada paso de sus partituras) usan microtonos, es decir ya el músico debe considerar además de las 12 notas cromáticas, 12 notas más –microtonales-. Además, proliferan los cambios de tempo, aunque eso ya es algo relativamente usual para la mentalidad contemporánea. Sin embargo nuestro inglés –no tan flemático por lo visto- inaugura un nuevo tipo de compás, ya no basado en la división binaria de la redonda. Escribe con compases de 2/10, 1/12 o 3/24. Cito al autor: "2/10 significa un compás compuesto por dos pulsos, cada uno igual a un décimo de redonda. Los metros irracionales están por lo tanto ya sea en quíntuple o triple relación con al metro convencional y son proporcionalmente más rápidos". Hoy por hoy muchos compositores han adoptado estas divisiones temporales y son cada vez más los intérpretes que ya las emplean como parte de su repertorio.

Un asunto interesante a conocer es que los bocetos composicionales de Ferneyhough acumulan una gran cantidad de descripciones verbales, en una suerte de sedimentación constante de palabras. Mucho después de eso aparecen algunas tablas de notas, acordes y por supuesto ritmos "endiablados" con la típica grafía muy menuda del compositor. Dada la concentrada musicalidad de su obra uno casi estaría seguro que el compositor trabaja con los instrumentos a su lado: falso por completo; cuando Strawinsky compuso su concierto en re para violín tenía viviendo en su casa al violinista que estrenaría la obra. Ferneyhough nunca compone ayudándose de un instrumento (salvo en algunas de sus obras para flauta sola).

Dije que explicaría el esfuerzo gigantesco del violinista. Es sabido que un ensayo de una obra de este autor puede considerar el aprendizaje de un solo compás equivalente al de una página entera de música muy difícil. Pero los intérpretes que pasan esa etapa al enfrentarse a una nueva obra ya no tienen tantos contratiempos, conocidos los manierismos. Sin embargo, aun sea muy difícil, una obra como la que hemos escuchado bien vale la pena el esfuerzo: intensa, balanceada, inteligente, brillante, expresiva, musical en su más alto nivel, concentrada, virtuosa y bella. Gracias al trabajo de compositores de esta naturaleza los conservatorios deben sacudirse el polvo acumulado por lo ya conocido y ponerse al tanto de lo nuevo y lo maravilloso. Seguir aprendiendo. Recomiendo ir a MYSPACE, buscar a Brian Ferneyhough y escuchar el segundo movimiento de su tercer cuarteto de cuerdas, varias veces.

Creo que cierto tipo de composiciones tienen esta virtud: nos enseñan a escuchar de otra manera, obligan al sentido auditivo y la parte intelectual relacionada a adoptar una nueva dimensión o quizá sea tan sólo el descubrir una dimensión nuestra no conocida pero despertada gracias a la articulación sonora propuesta en la composición. Xenakis –el maravilloso visionario- decía que "en el futuro una obra musical ayudará en la transformación del ser humano, modificando su estructura mental". Los mantras védicos nos dicen lo mismo.

Haladhara Dasa

COMPOSITOR.