Martes 25: Christian Abón expone su trabajo a Leonardo Barbuy, Clelia Orellana, Jacqueline Reyes Paredes, Rafael Junchaya, Victor Arce y Pablo Sandoval.

Martes 25: Christian Abón expone su trabajo a Leonardo Barbuy, Clelia Orellana, Jacqueline Reyes Paredes, Rafael Junchaya, Victor Arce y Pablo Sandoval.

Concierto lunes 23 7:30 pm. / Entrada Libre / Centro Cultural Ccori Wasi de la Universidad Ricardo Palma (Av. Arequipa 5198 – Miraflores)
Circomper es un colectivo que agrupa a varios compositores de las generaciones 90 y 2000. Este viernes 14 de Noviembre presentaremos un concierto que es una muestra de nuestra producción musical. La cita es en el Centro Cultural de España, Natalio Sánchez 181 Santa Beatriz, a las 7:30 pm.
Fernando Valcárcel. Compositor, pianista y Director nacido en Lima en 1972. Proviene de una familia de ilustres músicos. Inicio sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música y los prosiguió en el prestigioso Curtis Institute of Music de Filadelfia graduándose en 1996 como compositor. Realizó estudios de postgrado en Composición en la McGill University en Montreal, Canadá. En 2007 obtuvo su Maestría en Dirección de Orquesta en la Texas Christian University en Fort Worth, Estados Unidos. Ha ejercido la docencia en la Escuela Regional Luis Duncker Lavalle de Arequipa (ESMA), y en el Conservatorio Nacional de Música de Lima. Ha participado en seminarios con los maestros Otto Werner-Mueller, David MacKenzie, Germán Gutiérrez, Miguel Harth-Bedoya. y Juan Carlos Lomónaco. Ha sido director de la Junior Youth Orchestra de Fort Worth, Estados Unidos.
Ximena Agurto. Nació en Lima – Perú en 1984, inicia sus estudios musicales a los 10 años como integrante del Coro Nacional de Niños del Perú. Tuvo como maestros de canto a Marlene Mendoza, Francisca de Cendra y Andrés Santa María, con el que estudia desde el año 2002 hasta la actualidad. En el año 2001 interpreta el rol de la noble dama en la ópera “El paraíso de los gatos” de Vladimir Kojoukarov. Asimismo canta como solista acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú, en dos oportunidades interpretando arias de Mozart, Puccini y Haendel. En el año 2003 ingresó en primer puesto al Conservatorio Nacional de Música de su país donde actualmente cursa estudios superiores, en el mismo año es invitada como miembro estable del Coro Nacional del Perú donde ha participado como solista en el “Gloria” de Vivaldi, “La Vida breve” de Manuel de Falla, en el “Libro VIII” y “Vespro della beata vergine” de Monteverdi, “Réquiem” de Vallerriestra, “Cantata 51” de Bach, “Misa en dom” de Mozart y en los conciertos de música colonial ofrecidos en el Metropolitam Museun of art de New York y en la ciudad de Washington. Dentro de su repertorio solistico tambien se encuentra el “Magnificat de Vivaldi”, “Carmina Burana”, “Bacchiana Brasileira n.5” para soprano y orquesta de cellos de Hector Villalobos y uno de los famosos pregones de Lima, “La picaronera”. En el año 2006 realiza su debut en ópera interpretando el rol de zerlina (“Don Giovanni”) y en zarzuela el rol de la duquesa carolina (“Luisa Fernanda”). En el año 2007 participó como solista invitada en el concierto de música antigua peruana y latinoamericana realizado por el conjunto de música antigua de la Pontificia Universidad Católica del Perú en la ciudad de Calera de Tango – Chile. Asimismo participa en la temporada de ópera y zarzuela de Romanza interpretando a Rosaura en “Los Gavilanes” y a Casta en “La Verbena de la Paloma” y en la temporada de ópera de Prolirica, , interpretando el rol de Papagena en “La Flauta Mágica”, y en el concierto de gala realizado en la ciudad de Arequipa, todo bajo la batuta del maestro Oscar Vadillo y la reggia del maestro Lius Alva. En diciembre del mismo año participa como solista en el Messias de Haendel y en el Concierto de gala ofrecido para el presidente de la República Sr. Alan García Pérez, en el Palacio de Gobierno de su pais. Ha participado en el Taller de repertorio lírico a cargo del maestro Enrique Ricci (enero – 2007) y en el Taller de actuación lírico teatral a cargo del maestro Oscar Grassi (enero – 2008)
Alexis Alvarado. Pianista peruano. Egresó de la Escuela Nacional de Música titulándose como Pianista a la edad de 17 años. Posteriormente obtuvo una beca del gobierno polaco para realizar estudios de postgrado en la Akademia Muzyczna de Cracovia. Luego continuó su formación musical en la Musikhochschule Detmold en Alemania. Se ha presentado en varios países como pianista solista, de música de cámara y acompañante de cantantes. Realizó una maestría en Gestión Cultural en la Universidad San Martín de Porres. El año pasado se tituló como Profesor de Piano en el Conservatorio Nacional de Música. En la actualidad comparte su labor artística con la docencia y la gestión cultural. Es profesor en el Conservatorio Nacional de Música y en el Instituto de Ingeniería de Sonido “Orson Welles”.


el primer aliento
aproximación al nacimiento de una actitud pedagógica
leonardo barbuy, julio de 2007
no interesa el niño por ser niño, interesa el niño porque interesa el ser humano
toda metodología infantil debe partir de una didáctica general para el ser humano
pedagogía no es solo enseñar y aprender, como una preparación para vivir; es vivir
¿por qué no se habla de una pedagogía del anciano?
¿es que su vida no vale porque está cerca de la muerte?
curvemos la línea de la vida,
juntemos la muerte con el nacimiento y entonces tendremos nueva pedagogía:
la pedagogía de toda la vida
Julia Saló, Santiago Barbuy:
tierra agua aire fuego, Buenos Aires, ADCEA, 1976
<
>>años después, de pronto, caminando, me detengo, veo el reloj y no veo el tiempo, alguien me saluda y, sin embargo, siento que está ahí siempre; camino, y aunque avanzo vuelvo a encontrarme, otra vez, en el mismo lugar: aquí; y sé que es desde aquí desde donde existe lo que existe, desde donde aprendo siempre, desde donde vivo
>>¿por qué no me di cuenta antes? pareciera que todo hubiera estado atropellándose, forzándose a ir a velocidades inimaginables e incontrolables, y que tenía que correr también a la misma velocidad, sin saber bien p a r a q u é ni p o r q u é. la relación conmigo mismo, la participación en relación con los demás, mi vínculo con el entorno no existían como tales; simplemente hacía lo que tenía que hacer porque era-eso-precisamente-lo-que-tenía-que-hacer. y frente a mis ojos las cosas eran tan fácilmente definibles, concebibles, entendibles, que no tenía por qué preocuparme en descubrir nada nuevo si otros lo habían hecho ya por mí. mi criterio, sentido común y moral radicaban en lo que me dijeron que debía ser o en la ley; la vida carecía de una intención mayor que la mera realización de lo preestablecido en ausencia mía, o la vacua ejecución de procedimientos, planes, proyectos, cronogramas, calendarios, que podrían, como no, ser de mi interés. ¿cuáles son mis habilidades? ¿cómo es que mejor puedo aportar al desarrollo de este proceso? ¿cómo puedo alertar a los demás? ¿cuál es mi propuesta? ¿cuál es mi función?>>
un nutrido ramo de dudas es lo más probable que llegue a manos de quien toma consciencia de lo mismo que quien habló los tres párrafos anteriores, y las respuestas están más cerca de lo que creen:
por principio, hay que conocer y comprender muy bien al ser humano, y no sólo desde la perspectiva racional, psicológica, evolutiva, histórica; sino, también, práctica, vivencial, cotidiana, social, adaptativa, mediática, cosmológica, virtual, etc. hay que empezar proyectar mucho más allá de la teoría, el entendimiento y la conceptuación al ser humano como individuo integral e integrado, y olvidarnos por completo de cualquier tipo de concepción aislante
la integralidad está conformada por todo lo existente, por cada una de estas palabras, por los ojos que las siguen, la respiración y los pensamientos, la posición de las manos y lo que cogieron horas atrás, por el material del que las cosas están hechas, la velocidad, la pregunta, la nube y su sombra, por el movimiento y por cada sensación, por la luz que pasa a través de mi ventana, el sol, mi ventana y todo lo que se encuentra cruzándola, como cada una de las estrellas que muy difícilmente logro ver, como toda mirada, toda piel
la integralidad no concibe límites entre las cosas, ideas, nociones, acciones; lo relaciona todo: para comprender y ser una hoja hay que comprender y ser la rama, y la rama ser el árbol, y el árbol la tierra y el aire; para comprender y ser humano, hay que ser todos los seres humanos, hay que ser todos los recursos, lo que construimos y dónde lo construimos, hay que ser el lago, los nevados y todos los mares, las mesetas, el cielo, la atmósfera entera, el mundo, todos los mundos
para comprender y ser humano hay que comprender y ser el universo
esta es mi función básica, esencial, primaria: entenderme más allá de como individuo, hacerlo en relación conmigo mismo, claro, pero también, y con igual grado de importancia, en relación con los demás, y en relación con el entorno
teniendo clara y viva esta primera función, quien se siente en la necesitad de alertar al mundo sobre la gran falta de integralidad y dedicar su vida y trabajo a ello —que desde este punto lo consideraremos y llamaremos pedagogo (empleo el término más allá de su etimología)— se topa con la interrogante de cómo lograrlo, cómo descubrir lo que de por sí es y está en todo, cómo hacer para que todos puedan percibirlo así, serlo, difundirlo
toda pregunta lleva consigo la respuesta y, por ende, la forma de llegar a ella
si alguien no es capaz de percibir el intenso y creciente proceso de desintegración en el que se encuentra envuelto, si no es capaz de percibir la relación que existe entre cada aspecto, por más próximo o lejano que se encuentre, o la relevancia de cada uno de sus actos; si no es capaz de percibir es justamente porque aquella capacidad está limitada, desintegrada
limitar la percepción, sea a los sentidos, al lenguaje hablado y escrito, o hacerlo de alguna manera, por más sutil que parezca, es limitar la capacidad más elemental y significativa de todo individuo, es cerrar por completo las puertas del asombro, la imaginación, el aprendizaje, el juicio, la decisión, la participación oportuna, la identificación; es circunscribir, trabar, excluirlo de la integralidad; es adormecerlo, incapacitarlo, debilitarlo, hacerlo dependiente, rígido, inseguro, muchas veces hasta el día de su muerte
frente a esta problemática, esta incapacidad, se presentan una alternativa, un momento, una opción para actuar:
toda la vida
la habilitación de la capacidad perceptiva es el objetivo primordial de todo pedagogo, es el primer paso en la comprensión de aquel <
ya que en este escrito el pedagogo es considerado como alguien que vive la integralidad y decide dedicar su vida a facultarla, descubrirla y fomentarla, al momento de dedicarse al proceso del cómo hacerlo, de la habilitación de la capacidad perceptiva, ha de aplicar aquella noción de integralidad que es capaz de vivir enteramente por él mismo; es decir, que es el pedagogo quien indefectiblemente descubre la función de vivir integralmente y lo hace, siendo éste un requisito fundamental para llevar a cabo tan importante labor
esta opción de habilitar, descubrir y fomentar durante toda la vida la integralidad a través de la expansión de la percepción privilegia una etapa: la niñez
en la niñez se da
promoviendo la importancia de la diversidad a través del contacto directo y global1 —de manera progresiva, gradual— en distintas vertientes, como el sonido, el movimiento, el volumen, la superficie, etc. tomadas interdisciplinariamente
fomentando el asombro constante, el interés por descubrir, investigar, conocer. manifestando en cada circunstancia, vivencia, por más insignificante que parezca, siempre algo increíble, fantástico, irreversible, nuevo y asombroso
ponderando la creatividad en cada actividad, juego, dinámica realizada individual o grupalmente; la creatividad es la primera puerta de la inteligencia en todas sus dimensiones, es algo que debemos aprender a tener presente a lo largo de toda la vida tanto como la respiración o la alimentación
cada parte del proceso, cada aspecto debe darse integralmente, interdisciplinariamente, manteniendo siempre presente atención a que la relación del niño consigo mismo, con los demás y con el entorno no sea desequilibrada, devaluando alguno de los tres aspectos en favor de otro
la integralidad, vivida enteramente por el pedagogo, le permite discernir entre aspectos que la impulsen y otros que la limiten; entre métodos aislantes e inconexos con la realidad cultural, regional, tradicional, etc. en la que se encuentra, y otros que si consideran la relevancia fundamental de la inclusión oportuna de estos aspectos e información; capaz de discernir entre educación voluntaria e involuntaria
este último aspecto debe ser apreciado particularmente por el pedagogo, ya que excede su participación directa en el proceso educativo del niño. los proceso educativos involuntarios son todos aquellos que educan careciendo de intención educativa:
desde los padres, muchas veces actuando y tratando aspectos “adultos” en presencia de los niños, ejercen valor educativo ejemplar involuntario
los círculos socio-económicos, que normalmente se presentan de manera excluyente, educan al niño a sentirse diferenciado en la sociedad, creándose barreras comunicativas, resentimientos, desasociando a los miembros de una región, implantando para un presente aún no vivido metas absurdas de reubicación socio-económica, etc.
los medios de comunicación y la sociedad moderna, en su comportamiento globalizante, educan al niño, indirectamente, a desentenderse de la identificación consigo mismo y con su cultura de origen; empieza a híper-valorarse una cultura virtual mundial avasalladora y unificadora, que degrada al punto del valor meramente comercial o turístico las características más resaltantes de la tradición e historia de una región en particular, de lo que se está convirtiendo tristemente en los rezagos de culturas diversas. ésta termina siendo un arma poderosísima en contra de la consideración de la diversidad como noción imprescindible para la coexistencia de los seres humanos y la naturaleza en el mundo
el pedagogo tiene el deber de comunicarse, trabajar y aprender con los grupos de padres de los distintos conjuntos de niños con los que esté realizando la labor educativa voluntaria:
hacer despertar en ellos las concepciones sobre las que sus hijos trabajan de integralidad, habilitación de la capacidad perceptiva, promoción de la diversidad, fomento del asombro constante, ponderación de la creatividad, etc. como también llevar a cabo charlas respecto de temas de actualidad, propuestas, actividades diversas, juegos, proyectos, o cualquier temática que esté relacionada con los niños. y los padres, a su vez, deben ser quienes trabajen y se comuniquen con el resto de padres y miembros de los distintos círculos sociales: familiar, amical, laboral, etc.
discutir en conjunto con los padres todo lo relacionado a la diferencia entre imposición y proposición y lo que esto implica en la actitud del individuo a la hora de relacionarse con los demás y con su entorno
argüir sobre la función que deben de cumplir los padres en las diversas etapas del desarrollo de sus hijos
se comprende ya la dificultad de restituir el proceso de la enseñanza directa. el verdadero maestro es el que enseña a aprender, y el verdadero padre es el que enseña a no ser imprescindible2
así también el pedagogo ha de reunirse junto con otros pedagogos a comentar sus experiencias y nutrirse de las de sus colegas, compartir bibliografía, noticias de actualidad, discutir nuevas propuestas pedagógicas, psicológicas, filosóficas, realizar actividades, seminarios, encuentros, publicaciones, etc. conformando un grupo activo dentro de la sociedad
el pedagogo y sus interrogantes, intenciones, acciones son capaces de determinar rumbos, encausar procesos y actitudes, propiciar una mirada atenta, viva, alerta y positiva frente al suceder en el mundo, mucho más de lo que creemos que pudiera ser
todos hacemos lo que nos han enseñado y a la vez lo que sentimos que debemos hacer3
<
>>pasa, delante de mí —y es tal vez esto lo primero que distingo con atención desde hace, por lo menos, treinta minutos— un microbús grande, capaz de albergar y llevar a sus destinos parciales a más de cuarenta personas, subo a él, ya no hay asientos disponibles, así que debo ir parado. no tengo destino claro, sin embargo voy avanzando junto a estas más de cuarenta personas y de alguna manera acompañándolas
>>veo los rostros, las direcciones de cada mirada, y cómo éstas se pierden en las casas, edificios, calles, transeúntes, tiendas, boticas que van turnando su protagonismo y desapareciendo al mismo tiempo mientras avanzamos todos; no obstante, estamos aquí, compartiendo una misma caparazón. algunos bajan, otros suben, hay sitios libres, continúo parado, y aunque a simple vista nuestras intenciones no se crucen, mi vida ya es suya>>
bibliografía
FRIDMAN, Ruth: Los comienzos de la conducta musical. Buenos Aires, PAIDOS, 1974
GRAETZER, G. / YEPES, A.: Música para niños, de Carl Orff. Buenos Aires, RICORDI, 1983
INVESTIGACIÓN EN INTERNET: Páginas diversas (por la cantidad e intensidad de la búsqueda, me fue imposible conservar las direcciones)
2 Julia Saló, Santiago Barbuy: tierra agua aire fuego, Buenos Aires, ADCEA, 1976
3 Maria Lucia Rouillon: en una conversación sobre el tema
El ICPNA de Miraflores presenta este viernes 14 y sábado 15 un espectáculo llamado Espectazul. Se trata de una propuesta que integra música de Leonardo Barbuy, coreografías de Vania Masías e imágenes de video de Martha Meier. Pueden leer más en esta nota publicada por RPP.
1.¿Cómo te iniciaste en la música? ¿Por qué elegiste convertirte en compositor?